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Cambio de hora: recuerda que este domingo tu reloj se atrasa una hora

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Este domingo 25 de octubre, a las 3:00 de la madrugada volverán a ser las 2:00. Los relojes se retrasan una hora, el horario de verano se despide y volvemos al horario estándar —conocido como horario "de invierno"—. En Canarias, el cambio va una hora antes: a las 2:00 serán la 1:00. 

La buena noticia: ese domingo tiene 25 horas. Una hora extra para dormir, para lo que quieras. La menos buena: llevamos décadas haciendo esto y sigue habiendo debate sobre si este cambio tiene sentido. 

 

¿Por qué seguimos cambiando la hora? 

La idea original era sencilla: mover las agujas para aprovechar mejor la luz del sol y gastar menos energía. Nació en plena Primera Guerra Mundial —Alemania fue la primera en aplicarlo en 1916— y volvió con fuerza durante la crisis del petróleo de los 70. 

Sin embargo, el mundo ha cambiado bastante desde entonces. Hoy la iluminación es solo una parte pequeña de lo que consume una casa. Calefacción, aire acondicionado, electrodomésticos, cargadores de todo tipo… El ahorro energético del cambio de hora actualmente tiene algo más de miga.

 

Lo que dice la ciencia: mejor no cambiar (y si hay que elegir, el de invierno) 

Un estudio de la Universidad de Stanford publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences lo dejó bastante claro: cambiar la hora dos veces al año afecta negativamente a la salud pública. Favorece la obesidad y los accidentes cardiovasculares al alterar los ritmos circadianos —ese reloj biológico interno que regula cuándo dormimos, cuándo estamos activos y cómo funciona nuestro metabolismo—. 

¿La mejor opción según los investigadores? Mantener el horario estándar (el de invierno) todo el año, porque es el más alineado con la luz natural. Y los primeros días tras el cambio, es normal sentir algo parecido a un jet lag suave: el cuerpo necesita unos días para ajustarse. 

 

Vale, pero ¿esto afecta a mi factura de la luz? 

Directamente, no. El cambio de hora no modifica tu tarifa ni las franjas horarias. Si tienes una tarifa con discriminación horaria, las horas punta, llano y valle siguen siendo exactamente las mismas en invierno y en verano. 

Lo que sí cambia es cómo encajan tus rutinas con las horas de luz. A partir del domingo, anochecerá antes según el reloj. Eso significa que probablemente encenderás las luces un poco antes por la tarde y, con el otoño avanzando, la calefacción empezará a ser protagonista. 

Y ahí es donde puedes hacer algo útil con el cambio de hora: aprovecharlo para revisar cómo consumes energía. 

Tu checklist energético para este domingo:

No hace falta revolucionar tu casa. Pero este domingo, mientras disfrutas de esa hora extra, puedes echar un vistazo a estas cosas: 

  • Calefacción: si es programable, revisa los horarios. Que no se encienda cuando no estás en casa. 
  • Luz natural: abre persianas y cortinas durante el día. Parece obvio, pero funciona. 
  • Temporizadores y enchufes programables: comprueba que no se hayan quedado con el horario antiguo. 
  • Electrodomésticos programados: lavadora, lavavajillas… revisa que sigan funcionando cuando tú quieres. 
  • Termostato: comprueba la hora y los periodos de funcionamiento. 
  • Dispositivos conectados: móviles y ordenadores se actualizan solos, pero el reloj del horno o el de la calefacción probablemente no. 

El ahorro no está en mover las agujas 

Seamos claros: retrasar el reloj una hora no va a hacer que tu factura baje mágicamente. El ahorro real viene de saber cuándo y cómo consumes. De tener una tarifa que se adapte a ti y no al revés. De no pagar de más por cosas que no necesitas. En niba creemos que la energía debería ser algo sencillo, transparente y sin sorpresas. Sin letra pequeña, sin papeleo, sin permanencia.